Teoría psicosocial

 INTRODUCION 

En la presente investigación de Erikson, citado por Network-Pres menciona La vida tiene 8 etapas, estas etapas son presentadas como un ciclo que tiene una evolución de acuerdo a la edad de la persona, y va de acuerdo a su maduración. Erikson hace un seguimiento de la personalidad a través de la vida, enfatizando las influencias sociales y culturales sobre el yo en cada uno de los ocho períodos . Cada etapa del desarrollo gira en torno a una "crisis" en la personalidad que involucra un conflicto mayor diferente. Cada crisis es un punto crucial relacionado con un aspecto de importancia a lo largo de la vida.

10 las crisis surgen de acuerdo con el nivel de maduración de una persona en un momento determinado. Cada etapa está basada por una crisis particular de la persona a algo. Según Erikson, a lo largo de la vida el sujeto se encuentra inmerso en una secuencia particular de susceptibilidades, es decir, que todos los seres humanos pasan por las mismas crisis o lo que es lo mismo decir por las mismas etapas de desarrollo psicosocial. Según Erikson, la crisis comprende el paso de un estadio a otro, como un proceso progresivo de cambio de las estructuras operacionales, o un proceso de estancamiento en el mismo, manteniendo las estructuras operacionales.

Las fuerzas sintónicas y diatónicas pasan a hacer parte de la vida de la persona, influenciando la formación de los principios de orden social y las titulizaciones así como todos los contenidos y procesos afectivos, cognitivos y comportamentales de la persona, asociados a su interacción social y profesional.

DEFINICIÓN DE LA PALABRA PSICOSOCIAL

El verdadero saber es interdisciplinar especialmente cuando se trata de comprender mejor al ser humano. Una rama de estudio fundamental para comprender el comportamiento humano es la psicología y la sociología. De esta forma, surge la psicología social que toma como objeto de estudio al ser humano pero integrado en un contexto social, es decir, como parte de un grupo. El ser humano a nivel individual también se ve influenciado por la vida en sociedad. PSICOSOCIAL

Erik Erikson


Erik Erikson nació el 15 de junio de 1902 en Frankfurt, Alemania. Sus padres se separaron antes de que él naciera. Su madre era una joven judía que tuvo que criar a su hijo sola los tres primeros años hasta que se casó con un médico pediatra judío, Theodor Homburger.

Erikson creció sintiéndose como un extraño, con una lucha personal para desarrollar un sentido de identidad que alimentó su interés en el desarrollo psicosocial. De pequeño era un niño de cabello rubio y ojos azules criado en una familia y comunidad judía. Su apariencia nórdica hizo que sus compañeros judíos se metieran con él; sin embargo, en la escuela primaria sucedía a la inversa, lo molestaban por ser judío.

De joven, viajó por toda Europa como artista errante. Mientras estuvo en Viena, Anna Freud lo entrenó en psicoanálisis, especializándose en psicoanálisis del niño, recibiendo un certificado de la Sociedad Psicoanalítica de Viena.

En el 1933 Erikson emigra a los Estados Unidos cambiándose el nombre al obtener la ciudadanía en 1939 de Homburger por Erikson. Trabajó en la Universidad de Harvard y posteriormente en la de Yale, dedicándose en este periodo en la influencia de la cultura y la sociedad sobre el desarrollo del niño.

Durante este tiempo realizó estudios de las tribus nativas americanas Lakota y Yurok. Erikson publicó los resultados de estos estudios en 1950 en Childhood and Society, el primer relato de su teoría del desarrollo psicosocial. Al negarse a firmar el «juramento de lealtad» que se requiere de todos los profesores en la era McCarthy, Erikson regresó a Massachusetts para trabajar en una clínica, y luego se reincorporó a la facultad de Harvard.

Erikson analizó la vida de Luther (1958) y Gandhi (1969) por la cual ganó un Premio Pulitzer y un Premio Nacional del Libro, combinando su interés en figuras históricas y la influencia de la cultura en la personalidad. También escribió sobre otros temas que le preocupaban, como la delincuencia juvenil, las tensiones raciales y otros problemas sociales en Estados Unidos. En 1970, se retiró de la enseñanza. Siguió siendo profesor emérito en Harvard, y continuó escribiendo y realizando investigaciones con su esposa hasta su muerte en 1994.

Erikson integró el psicoanálisis clínico y la antropología cultural matizando nuevos aspectos del desarrollo. Por un lado, enfatizó la influencia de factores psicosociales y socioculturales en el desarrollo del "Yo", y, por otro, propuso el desarrollo de la identidad como sucesión de etapas diferenciadas entre las que existen períodos de transición (crisis evolutivas), conceptualizando ocho crisis psicosociales o etapas del desarrollo de la identidad hacia la síntesis del "Yo".

Sus ideas (en las que se percibe la influencia del enfoque de Freud, principalmente en las primeras cuatro etapas) han tenido gran influencia en otros trabajos sobre las etapas en la edad adulta. Para Erik Erikson, el desarrollo infantil de la "confianza básica'' en los adultos, desarrollada durante los primeros años de vida, es el fundamento de todo el desarrollo social posterior. Insistió en la importancia de lo que Piaget denominó estadio sensomotor del desarrollo, y corroboró la aseveración de que dicho estadio es el fundamento imprescindible de un desarrollo social e intelectual normal.

En la adolescencia, etapa a la que prestó también particular atención, la formación de la identidad es un foco de atención primordial. Las personas a lo largo de su vida se preguntan "¿quién soy yo?", pero esta pregunta en la adolescencia adquiere características de crisis. Erikson caracteriza la adolescencia como un período de confusión y angustia en que se experimenta con alternativas antes de optar por una serie de valores y metas. Los adolescentes experimentan diversas identidades en la familia, en la escuela, entre los compañeros, en los clubes o en movimientos políticos.

Durante este período, lo que los adolescentes consideraron una vez como dado es ahora cuestionado; a través de un proceso de búsqueda interior, cambian las características que definieron el yo en la niñez y las combinan con nuevos compromisos. La búsqueda de la identidad es el rasgo más destacado de la personalidad adolescente, y de su hallazgo depende el paso a una edad adulta feliz y productiva.

Erikson. 'Teoría psicosocial'

       El desarrollo de la personalidad a lo largo del ciclo vital según Erikson se va a producir en etapas o fases normativas (todos los seres humanos pasamos por ellas) ligadas a la edad, pero no de forma estricta, sino aproximada. Cada una de estas etapas va precedida de una crisis que marca el cambio de etapa. Al final de cada una aparece una polaridad, y aquí se pueden dar dos posibilidades: 

    1.  Que la etapa culmine con éxito.

    2.  Que se dé un fracaso.

De ocurrir lo primero, se supera la etapa y se pasa a la siguiente sin ningún problema, pero de ocurrir lo segundo esa etapa quedará como punto de fijación, y, por tanto, cualquier problema que tengas después a lo largo del tiempo te devuelve a esa etapa insuperada.

Los epigenética, etapas psicosexuales y diferencias con Freud

 Erikson cree que la infancia es una etapa crucial en el desarrollo de la personalidad. Aceptó muchas de las teorías de Freud, incluido el ello, el yo y el superyó, y la teoría de la sexualidad infantil de Freud. Pero Erikson rechazó el intento de Freud de describir la personalidad únicamente sobre la base de la sexualidad y, a diferencia de Freud, sentía que la personalidad continuaba desarrollándose más allá de los cinco años de edad.

Todas las etapas de la teoría epigenética de Erikson están implícitamente presentes en el nacimiento (al menos en forma latente), pero se despliegan de acuerdo tanto con un esquema innato y con lo que en una familia que expresa a través de su cultura y valores.

Cada etapa se basa en las etapas anteriores, y allana el camino para las etapas subsiguientes. Cada etapa se caracteriza por una crisis psicosocial, que se basa en el desarrollo fisiológico, pero también se basa en las demandas puestas en el individuo por los padres y / o de la sociedad. Lo ideal es que la crisis en cada etapa debe ser resuelta por el ego en esa etapa, para que el desarrollo suceda correctamente. El resultado de una etapa no es permanente, ésta puede ser alterada por experiencias posteriores. Todo el mundo presenta una mezcla de los rasgos obtenidos en cada etapa, pero el desarrollo de la personalidad se considera exitoso si el individuo tiene más rasgos de los considerados «buenos» que de los «malos».

La psicología del Yo de Erikson

La teoría de la psicología del Yo de Erikson sostiene ciertos principios que diferencian a su teoría de la de Freud. Algunos de estos incluyen: El ego es de suma importancia. Parte del ego es capaz de operar independientemente del yo y el superyó. El ego es un poderoso agente que puede adaptarse a las situaciones, promoviendo con ello la salud mental. Tanto los factores sociales como los sexuales juegan un papel en el desarrollo de la personalidad.

Características de la teoría de Erikson

Erikson también propone una teoría de la competencia. Cada una de las etapas vitales da pie al desarrollo de una serie de competencias.

Si en cada una de las nuevas etapas de la vida la persona ha logrado la competencia correspondiente a ese momento vital, esa persona experimentará una sensación de dominio que Erikson conceptualiza como fuerza del ego. Haber adquirido la competencia ayuda a resolver las metas que se presentarán durante la siguiente etapa vital.

Otro de los rasgos fundamentales de la teoría de Erikson es que cada una de las etapas se ven determinadas por un conflicto que permite el desarrollo individual. Cuando la persona logra resolver cada uno de los conflictos, crece psicológicamente.

En la resolución de estos conflictos la persona halla un gran potencial para el crecimiento, pero por otra parte también podemos encontrar un gran potencial para el fracaso si no se logra superar el conflicto propio de esa etapa vital.

Las 8 Etapas de Desarrollo Psicosocial de Erik Erikson

Etapa 1: Confianza vs Desconfianza (0 a 18 meses)

El desarrollo de la confianza es la primera tarea del ego, y nunca se llega a completar del todo.

El niño va a empezar a dejar que la madre salga de su campo de visión sin la ansiedad y la rabia, porque para él ya se ha convertido en una certeza interior, así como una previsibilidad exterior de que está cerca o va a volver pronto. El grado la confianza o desconfianza dependerá en gran medida de la calidad de la relación materna.

 

Estadio 1: 

El primer estadio, el de infancia o etapa sensorial-oral comprende el primer año o primero y medio de vida. La tarea consiste en desarrollar la confianza sin eliminar completamente la capacidad para desconfiar. Si papá y mamá proveen al recién nacido de un grado de familiaridad, consistencia y continuidad, el niño desarrollará un sentimiento de que el mundo, especialmente el mundo social, es un lugar seguro para estar; que las personas son de fiar y amorosas. También, a través de las respuestas paternas, el niño aprende a confiar en su propio cuerpo y las necesidades biológicas que van con él.  Si los padres son desconfiados e inadecuados en su proceder; si rechazan al infante o le hacen daño; si otros intereses provocan que ambos padres se alejen de las necesidades de satisfacer las propias, el niño desarrollará desconfianza. Será una persona aprensiva y suspicaz con respecto a los demás.  De todas maneras, es muy importante que sepamos que esto no quiere decir que los padres tengan que ser los mejores del mundo. De hecho, aquellos padres que son sobreprotectores; que están ahí tan pronto el niño llora, le llevarán a desarrollar una tendencia mal adaptativa que Erikson llama desajuste sensorial, siendo excesivamente confiado, incluso crédulo. Esta

persona no cree que alguien pudiera hacerle daño y usará todas las defensas disponibles para retener esta perspectiva exagerada.  Aunque, de hecho, es peor aquella tendencia que se inclina sobre el otro lado: el de la desconfianza. Estos niños desarrollarán la tendencia maligna de desvanecimiento (mantenemos aquí la traducción literal de ³withdrawal´, como caída o desvanecimiento.  Esta persona se torna depresiva, paranoide e incluso puede desarrollar una psicosis.  Si se logra un equilibrio, el niño desarrollará la virtud de esperanza, una fuerte creencia en la que se considera que siempre habrá una solución al final del camino, a pesar de que las cosas vayan mal. Uno de los signos que nos indican si el niño va bien en este primer estadio es si puede ser capaz de esperar sin demasiado jaleo a demorar la respuesta de satisfacción ante una necesidad: mamá y papá no tienen por qué ser perfectos; confío lo suficiente en ellos como para saber esta realidad; si ellos no pueden estar aquí inmediatamente, lo estarán muy pronto; las cosas pueden ser muy difíciles, pero ellos harán lo posible por arreglarlas. Esta es la misma habilidad que utilizaremos ante situaciones de desilusión como en el amor, en la profesión y muchos otros dominios de la vida

 

Etapa 2: Autonomía vs Vergüenza y Duda (18 meses-3 años)

El niño empieza su desarrollo cognitivo y muscular, controlando y ejercitando los músculos que se relacionan con las excreciones corporales (control esfínteres).

Si se deniega la autonomía, el niño siente que es incapaz, con dudas, y esto le lleva a la vergüenza.

La vergüenza se desarrolla con la auto-conciencia del niño.

Fomentando el sentido de autonomía en el niño y modificándolo según avanza en la vida, sirve en un futuro para lograr con éxito la preservación de la vida económica y disponer de un sentido correcto de la justicia.

 

ESTADIO 2:

El segundo estadio corresponde al llamado estadio anal-muscular de la niñez temprana, desde alrededor de los 18 meses hasta los 3-4 años de edad. La tarea primordial es la de alcanzar un cierto grado de autonomía aun conservando un toque vergüenzas y duda. Si papá y mamá (y otros cuidadores que entran en escena en esta época) permiten que el niño explore y manipule su medio, desarrollará un sentido de autonomía o independencia. Los padres no deben desalentarle ni tampoco empujarle demasiado. Se requiere, en este sentido, un equilibrio. La mayoría de la gente les aconsejan a los padres que sean ³firmes pero tolerantes´ en esta etapa, y desde luego el consejo es bueno. De esta manera, el niño desarrollará tanto un autocontrol como una autoestima importante.  

Por otra parte, en vez de esta actitud descrita, es bastante fácil que el niño desarrolle un sentido de vergüenza y duda. Si los padres acuden de inmediato a sustituir las acciones dirigidas a explorar y a ser independiente, el niño pronto se dará por vencido, asumiendo que no puede hacer las cosas por sí mismo. Debemos tener presente que el burlarnos de los esfuerzos del niño puede llevarle a sentirse muy avergonzado, y dudar de sus habilidades.  También hay otras formas de hacer que el niño se sienta avergonzado y dudoso. Si le damos al niño una libertad sin restricciones con una ausencia de límites, o si le ayudamos a hacer lo que él podría hacer solo, también le estamos diciendo que no es lo suficientemente bueno. Si no somos lo suficientemente pacientes para esperar a que el niño se ate los cordones de sus zapatos, nunca aprenderá a atárselos, asumiendo que esto es demasiado difícil para aprenderlo.  

No obstante, un poco de vergüenza y duda no solo es inevitable, sino que incluso es bueno. Sin ello, se desarrollará lo que Erikson llama impulsividad, una suerte de premeditación sin vergüenza que más tarde, en la niñez tardía o incluso en la adultez, se manifestará como el lanzarse de cabeza a situaciones sin considerar los límites y los atropellos que esto puede causar. 

Peor aún es demasiada vergüenza y duda, lo que llevará al niño a desarrollar la malignidad que Erikson llama compulsividad. La persona compulsiva siente que todo su ser está envuelto en las tareas que lleva a cabo y por tanto todo debe hacerse correctamente. El seguir las reglas de una forma precisa, evita que uno se equivoque, y se debe evitar cualquier error a cualquier precio. Muchos de ustedes reconocen lo que es sentirse avergonzado y dudar continuamente de uno mismo. Un poco más de paciencia y tolerancia hacia sus hijos podría ayudarles a evitar el camino recorrido que ustedes han seguido. Y quizás también deberían darse un respiro ustedes mismos. 

Si logramos un equilibrio apropiado y positivo entre la autonomía y la vergüenza y la culpa, desarrollaremos la virtud de una voluntad poderosa o determinación. Una de las cosas más admirables (y frustrantes) de un niño de dos o tres años es su determinación. Su mote es puedo hacerlo´. Si preservamos ese ³puedo hacerlo´ (con una apropiada modestia, para equilibrar) seremos mucho mejores como adultos.

 

Etapa 3: Iniciativa vs Culpa (3 a 5 años)

La iniciativa se suma a la autonomía para lograr un objetivo, planificando y mostrándose activo en su consecución.

Su desarrollo físico e intelectual es rápido, se muestra muy curiosos y también aumenta su interés por relacionarse con otros niños, poniendo a prueba sus habilidades y capacidades.

Si los padres reaccionan de negativamente a las demandas de información y ayuda de los niños, es probable que les genere sensación de culpabilidad.

 

 

ESTADIO 3:

Este es el estadio genital-locomotor o la edad del juego. Desde los 3-4 hasta los 5-6 años, la tarea fundamental es la de aprender la iniciativa sin una culpa exagerada. La iniciativa sugiere una respuesta positiva ante los retos del mundo, asumiendo responsabilidades, aprendiendo nuevas habilidades y sintiéndose útil. Los padres pueden animar a sus hijos a que lleven a cabo sus ideas por sí mismos. Debemos alentar la fantasía, la curiosidad y la imaginación. Esta es la época del juego, no para una educación formal. Ahora el niño puede imaginarse, como nunca antes, una situación futura, una que no es la realidad actual. La iniciativa es el intento de hacer real lo irreal.  Pero si el niño puede imaginar un futuro, si puede jugar, también será responsable “y culpable.

Si mi hijo de dos años tira mi reloj en el váter, puedo asumir sin temor a equivocarme que no hubo mala intención en el acto. Era solo una cosa dando vueltas y vueltas hasta desaparecer. ¡Qué divertido! ¡Pero si mi hija de cinco años lo hace “bueno, deberíamos saber qué va a pasar con el reloj, ¡qué ocurrirá con el temperamento de papá y que le ocurrirá a ella! Podría sentirse culpable del acto y comenzaría a sentirse culpable también. Ha llegado la capacidad para establecer juicios morales.

Erikson es, por supuesto, un freudiano y por tanto incluye la experiencia edípica en este estadio. Desde su punto de vista, la crisis edípica comprende la renuencia que siente el niño a abandonar su cercanía al sexo opuesto. Un padre tiene la responsabilidad, socialmente hablando, de animar al niño a que crezca qué ya no eres un niño!´. Pero si este proceso se establece de manera muy dura y extrema, el niño aprende a sentirse culpable con respecto a sus sentimientos. 

Demasiado iniciativa y muy poca culpa significa una tendencia mal adaptativa que Erikson llama Crueldad . La persona cruel toma la iniciativa. Tiene sus planes, ya sea en materia de escuela, romance o política, o incluso profesión. El único problema es que no toma en cuenta a quién tiene que pisar para lograr su objetivo. Todo es el logro y los sentimientos de culpa son para los débiles. La forma extrema de la crueldad es la sociopatía.  

La crueldad es mala para los demás, pero relativamente fácil para la persona cruel. Peor para el sujeto es la malignidad de culpa exagerada, lo cual Erikson llama inhibición. La persona inhibida no probará cosa alguna, ya que ³si no hay aventura, nada se pierde´ y particularmente, nada de lo que sentirse culpable. Desde el punto de vista sexual, edípico, la persona culposa puede ser impotente o frígida.  

Un buen equilibrio llevará al sujeto a la virtud psicosocial de propósito. El sentido del propósito es algo que muchas personas anhelan a lo largo de su vida, aunque la mayoría de ellas no se dan cuenta que, de hecho, ya llevan a cabo sus propósitos a través de su imaginación y su iniciativa. Creo que una palabra más acertada para esta virtud hubiera sido coraje; la capacidad para la acción a pesar de conocer claramente nuestras limitaciones y los fallos anteriores.

 

 Etapa 4: Laboriosidad vs Inferioridad (6-7 a los 12 años)

En esta etapa se reemplaza gradualmente a los deseos de juego y caprichos para ser más productivos y alcanzar objetivos, por ejemplo, en la escuela.

Muestran un mayor interés por el funcionamiento de las cosas, intentan llevar a cabo las actividades por sí mismos, con su propio esfuerzo y utilizando sus conocimientos y habilidades. En esta etapa es muy importante la estimulación positiva en la familia, la escuela, o por el grupo de iguales. Los compañeros empiezan a tener una gran importancia en su vida social y de aprendizaje.

En el caso de que haya dificultades en el desarrollo de esta etapa, puede generar cierta sensación de inferioridad que le hará sentirse inseguro frente a los demás. El niño puede llegar a ser un esclavo conformista y sin pensamientos propios, o por el contrario mostrarse cruel e intentar explotar a sus compañeros.


ESTADIO 4:

Esta etapa corresponde a la de latencia, o aquella comprendida entre los 6 y 12 años de edad del niño escolar. La tarea principal es desarrollar una capacidad de laboriosidad al tiempo que se evita un sentimiento excesivo de inferioridad. Los niños deben ³domesticar su imaginación´ y dedicarse a la educación y a aprender las habilidades necesarias para cumplir las exigencias de la sociedad. 

Aquí entra en juego una esfera mucho más social: los padres, así como otros miembros de la familia y compañeros se unen a los profesores y otros miembros de la comunidad. Todos ellos contribuyen; los padres deben animar, los maestros deben cuidar; los compañeros deben aceptar. Los niños deben aprender que no solamente existe placer en concebir un plan, sino también en llevarlo a cabo. Deben aprender lo que es el sentimiento del éxito, ya sea en el patio o el aula; ya sea académicamente o socialmente. 

Una buena forma de percibir las diferencias entre un niño en el tercer estadio y otro del cuarto es sentarse a ver cómo juegan. Los niños de cuatro años pueden querer jugar, pero solo tienen conocimientos vagos de las reglas e incluso las cambian varias veces a todo lo largo del juego escogido. No soportan que se termine el juego, como no sea tirándoles las piezas a su oponente. Un niño de siete años, sin embargo, está dedicado a las reglas, las consideran algo mucho más sagrado e incluso puede enfadarse si no se permite que el juego llegue a una conclusión estipulada.

Si el niño no logra mucho éxito, debido a maestros muy rígidos o a compañeros muy negadores, por ejemplo, desarrollará entonces un sentimiento de inferioridad o incompetencia. Una fuente adicional de inferioridad, en palabras de Erikson, la constituye el racismo, sexismo y cualquier otra forma de discriminación. Si un niño cree que el éxito se logra en virtud de quién es en vez de cuán fuerte puede trabajar, entonces ¿para qué intentarlo?  Una actitud demasiado laboriosa puede llevar a la tendencia mal adaptativa de virtuosidad dirigida. Esta conducta la vemos en niños a los que no se les permite ³ser niños´; aquellos cuyos padres o profesores empujan en un área de competencia, sin permitir el desarrollo de intereses más amplios. Estos son los niños sin vida infantil: niños actores, niños atletas, niños músicos, niños prodigio, en definitiva. Todos nosotros admiramos su laboriosidad, pero si nos acercamos más, todo ello se sustenta en una vida vacía.  

Sin embargo, la malignidad más común es la llamada inercia. Esto incluye a todos aquellos de nosotros que poseemos un ³complejo de inferioridad´. Alfred Adler habló de ello. Si a la primera no logramos el éxito, ¡no volvamos a intentarlo! Por ejemplo, a muchos de nosotros no nos ha ido bien en matemáticas, entonces nos morimos antes de asistir a otra clase de matemáticas. 

Otros fueron humillados en el gimnasio, entonces nunca harán ningún deporte o ni siquiera jugarán al raquetball. Otros nunca desarrollaron habilidades sociales (la más importante de todas), entonces nunca saldrán a la vida pública. Se vuelven seres inertes.  Lo ideal sería desarrollar un equilibrio entre la laboriosidad y la inferioridad; esto es, ser principalmente laboriosos con un cierto toque de inferioridad que nos mantenga sensiblemente humildes. Entonces tendremos la virtud llamada competencia

 

Etapa 5: Identidad vs Confusión de roles (adolescencia hasta los 20 aprox.)

El adolescente se fija en la apariencia y forma de actuar de los demás.

la identidad del Yo es la confianza acumulada que le da uniformidad y continuidad interna propia, ofreciendo con ella un significado para los demás.

El adolescente es cada vez más independiente y se va distanciando de los padres para pasar más tiempo con los amigos.

Empiezan a pensar en el futuro: qué estudiar, en qué trabajar, dónde vivir, etc.

Comienzan a afianzar su propia identidad basándose en sus experiencias. No es extraño que en esta etapa les invadan las dudas y la confusión sobre su rol y su propia identidad.

 

ESTADIO 5:

Esta etapa es la de la adolescencia, empezando en la pubertad y finalizando alrededor de los 18-20 años. (Actualmente está claro que debido sobre todo a una serie de factores psicosociales, la adolescencia se prolonga más allá de los 20 años, incluso hasta los 25 años. N.T.). La tarea primordial es lograr la identidad del yo  y evitar la confusión de roles. Esta fue la etapa que más interesó a Erikson y los patrones observados en los chicos de esta edad constituyeron las bases a partir de la cuales el autor desarrollaría todas las otras etapas.  La identidad yoica significa saber quiénes somos y cómo encajamos en el resto de la sociedad. Exige que tomemos todo lo que hemos aprendido acerca de la vida y de nosotros mismos y lo moldeemos en una autoimagen unificada, una que nuestra comunidad estime como significativa.

Hay cosas que hacen más fácil estas cuestiones. Primero, debemos poseer una corriente cultural adulta que sea válida para el adolescente, con buenos modelos de roles adultos y líneas abiertas de comunicación. 

Además, la sociedad debe proveer también unos ritos de paso definidos; o lo que es lo mismo, ciertas tareas y rituales que ayuden a distinguir al adulto del niño. En las culturas tradicionales y primitivas, se le insta al adolescente a abandonar el poblado por un periodo de tiempo determinado con el objeto de sobrevivir por sí mismo, cazar algún animal simbólico o buscar una visión inspiradora. Tanto los chicos como las chicas deberán pasar por una serie de pruebas de resistencia, de ceremonias simbólicas o de eventos educativos. De una forma o de otra, la diferencia entre ese periodo de falta de poder, de irresponsabilidad de la infancia y ese otro de responsabilidad propio del adulto se establece de forma clara. 

Sin estos límites, nos embarcamos en una confusión de roles, lo que significa que no sabremos cuál es nuestro lugar en la sociedad y en el mundo. Erikson dice que cuando un adolescente pasa por una confusión de roles, está sufriendo una crisis de identidad. De hecho, una pregunta muy común de los adolescentes en nuestra sociedad es ³¿Quién soy?´.  Una de las sugerencias que Erikson plantea para la adolescencia en nuestra sociedad es la una moratoria psicosocial. Anima a los jóvenes a que se tomen un ³tiempo libre. Si tienes dinero, vete a Europa. Si no lo tienes, merodea los ambientes de Estados Unidos. Deja el trabajo por un tiempo y vete al colegio. Date un respiro, huele las rosas, búscate a ti mismo. Por norma, tendemos a conseguir el éxito´ demasiado deprisa, aunque muy pocos de nosotros nos hayamos detenido a pensar en lo que significa el éxito para nosotros. De la misma manera que los jóvenes Oglala Dakota, quizás también necesitemos soñar un poco.  Existe un problema cuando tenemos demasiado ³identidad yoica´. Cuando una persona está tan comprometida con un rol particular de la sociedad o de una subcultura, no queda espacio suficiente para la tolerancia. Erikson llama a esta tendencia mal adaptativa fanatismo. Un fanático cree que su forma es la única que existe. Por descontado está que los adolescentes son conocidos por su idealismo y por su tendencia a ver las cosas en blanco o negro. Éstos envuelven a otros alrededor de ellos, promocionando sus estilos de vida y creencias sin importarles el derecho de los demás a estar en desacuerdo. 

La falta de identidad es bastante más problemática, y Erikson se refiere a esta tendencia maligna como repudio. Estas personas repudian su membresía en el mundo adulto e incluso repudian su necesidad de una identidad. Algunos adolescentes se permiten a sí mismos la fusión´ con un grupo, especialmente aquel que le pueda dar ciertos rasgos de identidad: sectas religiosas, organizaciones militaristas, grupos amenazadores; en definitiva, grupos que se han separado de las corrientes dolorosas de la sociedad. Pueden embarcarse en actividades destructivas como la ingesta de drogas, alcohol o incluso adentrarse seriamente en sus propias fantasías psicóticas. Después de todo, ser ³malo´ o ser ³nadie´ es mejor que no saber quién soy.  

Si logramos negociar con éxito esta etapa, tendremos la virtud que Erikson llama fidelidad. La fidelidad implica lealtad, o la habilidad para vivir de acuerdo con los estándares de la sociedad a pesar de sus imperfecciones, faltas e inconsistencias. No estamos hablando de una lealtad ciega, así como tampoco de aceptar sus imperfecciones. Después de todo, si amamos nuestra comunidad, queremos que sea la mejor posible. Realmente, la fidelidad de la que hablamos se establece cuando hemos hallado un lugar para nosotros dentro de ésta, un lugar que nos permitirá contribuir a su estabilidad y desarrollo

 

Etapa 6: Intimidad vs Aislamiento (20 a los 40 años)

La intimidad se refiere al proceso de consecución de relaciones con la familia y la pareja o el apareamiento conyugal. Empieza la verdadera reciprocidad sexual, el dar y recibir tanto a nivel físico como emocional: apoyo, amor, confianza, y todos los demás elementos que normalmente se asocian con las relaciones adultas sanas, propicias para el apareamiento y la crianza de los niños.

El aislamiento, por el contrario, significa sentirse excluidos de las experiencias de la intimidad en pareja, el apareamiento y las relaciones de mutuo amor. Esto lógicamente se caracteriza por sentimientos de soledad, alienación, aislamiento social y no participación.

El peligro en esta etapa es que el aislamiento que puede conducir a problemas de carácter y personalidad.

 

ESTADIO 6:

Si hemos podido llegar esta fase, nos encontramos entonces en la etapa de la adultez joven , la cual dura entre 18 años hasta los 30 aproximadamente. Los límites temporales con respecto a las edades en los adultos son mucho más tenues que en las etapas infantiles, siendo estos rangos muy distintos entre personas. La tarea principal es lograr un cierto grado de intimidad, actitud opuesta a mantenerse en aislamiento.

La intimidad supone la posibilidad de estar cerca de otros, como amantes, amigos; como un partícipe de la sociedad. Ya que posees un sentimiento de saber quién eres, no tienes miedo a perderte´ a ti mismo, como presentan muchos adolescentes. El ³miedo al compromiso´ que algunas personas parecen presentar es un buen ejemplo de inmadurez en este estadio. Sin embargo, este miedo no siempre es tan obvio. Muchas personas enlentecen o postergan el proceso progresivo de sus relaciones interpersonales. ³Me casaré (o tendré una familia, o me embarcaré en algún tema social) tan pronto acabe la universidad; tan pronto tenga un trabajo; cuando tenga una casa; tan pronto “Si has estado comprometido durante los últimos 10 años, ¿qué te hace echarte atrás? 

El joven adulto ya no tiene que probarse a sí mismo. Una relación de pareja adolescente sí busca un establecimiento de identidad a través de la relación. ³ ¿Quién soy? Soy su novio´. La relación de adultos jóvenes debe ser una cuestión de dos egos independientes que quieren crear algo más extenso que ellos mismos. Intuitivamente reconocemos esto cuando observamos la relación de pareja de dos sujetos donde uno de ellos es un adolescente y el otro un adulto joven. Nos percatamos del potencial de dominio que tiene el último sobre el primero.  A esta dificultad se añade que nuestra sociedad tampoco ha hecho mucho por los adultos jóvenes. El énfasis sobre la formación profesional, el aislamiento de la vida urbana, la fractura de las relaciones por motivos de traslados y la naturaleza generalmente impersonal de la vida moderna, hacen que sea más difícil el desarrollo de relaciones íntimas. Yo soy una de esas personas que he tenido que mudarme de lugar docenas de veces en mi vida. No tengo ni la más remota idea de lo que pasó con mis amigos infantiles o incluso de aquellos que tenía en la universidad. Mis amigos más antiguos están a miles de kilómetros de donde vivo. Yo resido donde las necesidades relativas a mi profesión me han llevado y por tanto, no tengo una sensación firme de comunidad. 

Bueno, antes de que me ponga demasiado depresivo, mejor hablemos de ustedes. Sé que a muchos de ustedes no les ha pasado lo mismo. Si han crecido y afincado en una comunidad en particular, especialmente una rural, es muy probable que ustedes tengan relaciones mucho más profundas y duraderas; probablemente se casaron con el amor de toda su vida, y sienten un buen cariño por su comunidad. Pero este estilo de vida se está volviendo rápidamente un anacronismo.

La tendencia mal adaptativa que Erikson llama promiscuidad, se refiere particularmente a volverse demasiado abierto, muy fácilmente, sin apenas esfuerzo y sin ninguna profundidad o respeto por tu intimidad. Esta tendencia se puede dar tanto con tu amante, como con tus amigos, compañeros y vecinos. 

La exclusión es la tendencia maligna de aislamiento máximo. La persona se aísla de sus seres queridos o parejas, amigos y vecinos, desarrollando como compensación un sentimiento constante de cierta rabia o irritabilidad que le sirve de compañía. 

Si atravesamos con éxito esta etapa, llevaremos con nosotros esa virtud o fuerza psicosocial que Erikson llama amor. Dentro de este contexto teórico, el amor se refiere a esa habilidad para alejar las diferencias y los antagonismos a través de una ³mutualidad de devoción´.Incluye no solamente el amor que compartimos en un buen matrimonio, sino también el amor entre amigos y el amor de mi vecino, compañero de trabajo y compatriota


Etapa 7: Generatividad vs Estancamiento (40 a los 60 años)

El análisis de esta etapa de Erikson no estaba totalmente orientada crianza. Para él la generatividad se extiende más allá de los propios hijos, y también para todas las generaciones futuras.

Los resultados positivos de esta etapa de crisis dependen de contribuir positivamente y sin condiciones a la familia y la sociedad. También podemos ver esto como un fin de interés personal. Tener hijos no es un requisito previo para la

implicaciones y los resultados de una buena o mala adaptación:

 generatividad, al igual que ser padre no es ninguna garantía de que se logrará generatividad. El cuidado de los hijos es algo escenario, pero el éxito en esta etapa depende en realidad de dar y cuidar, de poner algo nuevo en

la vida, en la medida de las capacidades de uno.

El estancamiento es una extensión del aislamiento, que se vuelve hacia adentro en forma de autointerés y auto absorción. Representa los sentimientos de egoísmo, la auto indulgencia, la codicia, la falta de interés en los jóvenes y las generaciones futuras y el resto del mundo.

 

ESTADIO 7:

Este estadio corresponde al de la adultez media. Es muy difícil establecer el rango de edades, pero incluiría aquel periodo dedicado a la crianza de los niños. Para la mayoría de las personas de nuestra sociedad, estaríamos hablando de un período comprendido entre los 20 y pico y los 50 y tantos. La tarea fundamental aquí es lograr un equilibrio apropiado entre la productividad (también conocido en el ámbito de la psicología como generabilidad. N.T.) y el estancamiento.

La productividad es una extensión del amor hacia el futuro. Tiene que ver con una preocupación sobre la siguiente generación y todas las demás futuras. Por tanto, es bastante menos egoísta´ que la intimidad de los estadios previos: la intimidad o el amor entre amantes o amigos, es un amor entre iguales y necesariamente es recíproco. ¡Ah, claro, nosotros amamos al otro sin egoísmo! Pero la verdad es que, si no recibimos el amor de vuelta, no lo consideramos un amor verdadero. Con la productividad, no estamos esperando, al menos parece que no implícitamente, una reciprocidad en el acto. Pocos padres esperan una ³vuelta de su investimento´ de sus hijos, y si lo hacen, no creemos que sean buenos padres.  Aunque la mayoría de las personas ponen en práctica la productividad teniendo y criando los hijos, existen otras maneras también. Erikson considera que la enseñanza, la escritura, la inventiva, las ciencias y las artes, el activismo social complementan la tarea de productividad. En definitiva, cualquier cosa que llene esa ³vieja necesidad de ser necesitado´. 

El estancamiento, por otro lado, es la ³auto-absorción´; cuidar de nadie. La persona estancada deja de ser un miembro productivo de la sociedad. Es bastante difícil imaginarse que uno tenga algún tipo de estancamiento en nuestras vidas, tal y como ilustra la tendencia mal adaptativa que Erikson llama sobrextension. Algunas personas tratan de ser tan productivas que llega un momento en que no se pueden permitir nada de tiempo para sí mismos, para relajarse y descansar. Al final, estas personas tampoco logran contribuir algo a la sociedad. Estoy seguro de que todos ustedes conocerán a alguien inmerso en un sinnúmero de actividades o causas; o tratan da tomar todas las clases posibles o mantener tantos trabajos “Al final, no tienen ni siquiera tiempo para hacer ninguna de estas actividades. 

Más obvia todavía resulta la tendencia maligna de rechazó, lo que supone muy poca productividad y bastante estancamiento, lo que produce una mínima participación o contribución a la sociedad. Y desde luego que aquello que llamamos ³el sentido de la vida´ es una cuestión de cómo y qué contribuimos o participamos en la sociedad. 

Esta es la etapa de la crisis de la mediana edad´. En ocasiones los hombres y mujeres se preguntan esa interrogante tan terrible y vasta de ³¿Qué estoy haciendo aquí?´. Detengámonos un momento a analizar esta pregunta. En vez de preguntarse por quiénes están haciendo lo que hacen, se preguntan el qué hacen, dado que la atención recae sobre ellos mismos. Debido al pánico a envejecer y a no haber logrado las metas ideales que tuvieron cuando jóvenes, tratan de ³recapturar´ su juventud. El ejemplo más evidente se percibe en los hombres. Dejan a sus sufrientes esposas, abandonan sus tediosos trabajos, se compran ropa de última moda y empiezan a acudir bares de solteros. Evidentemente, raramente encuentran lo que andan buscando porque sencillamente están buscando algo equivocado. (Un buen ejemplo lo constituye el papel interpretado por Kevin Spacey en la famosa (por algo será tan aceptada por el público, sobre todo masculino) en la película ³American Beauty´. N.T.).  Pero si atravesamos esta etapa con éxito. Desarrollaremos una capacidad importante para Cuidar que nos servirá a lo largo del resto de nuestra vida

 

Etapa 8: Integridad vs Desesperación (60 años hasta la muerte)

En esta etapa el individuo deja de ser productivo, o al menos en parte. Ya no tiene a hijos menores a su cargo y está entrando en la jubilación

El ego en esta etapa es la garantía de la integridad acumulada y de su capacidad de orden y sentido.

La desesperación significa miedo a la propia muerte, así como a la pérdida de la autosuficiencia, amigos y seres queridos.

Según Erikson, los niños sanos, tienen integridad suficiente como para no temer a la muerte cuando les llegue el momento.

 

ESTADIO 8:

Esta última etapa, la delicada adultez tardía  o madurez, o la llamada de forma más directa y menos suave edad de la vejez, empieza alrededor de la jubilación, después que los hijos se han ido; digamos más o menos alrededor de los 60 años. Algunos colegas ³viejetes´ rabian con esto y dicen que esta etapa empieza solo cuando uno se siente viejo y esas cosas, pero esto es un efecto directo de una cultura que realza la juventud, lo cual aleja incluso a los mayores de que reconozcan su edad. Erikson establece que es bueno llegar a esta etapa y si no lo logramos es que existieron algunos problemas anteriores que retrasaron nuestro desarrollo.  La tarea primordial aquí es lograr una integridad yoica (conservamos aquí la terminología acorde con los vocablos técnicos dentro del marco de la psicología. También puede entenderse

el término como ³integridad´. N.T.) con un mínimo de desesperanza . Esta etapa parece ser la más difícil de todas, al menos desde un punto de vista juvenil. Primero ocurre un distanciamiento social, desde un sentimiento de inutilidad; todo esto evidentemente en el marco de nuestra sociedad. Algunos se jubilan de trabajos que han tenido durante muchos años; otros perciben que su tarea como padres ya ha finalizado y la mayoría creen que sus aportes ya no son necesarios. 

Además existe un sentido de inutilidad biológica, debido a que el cuerpo ya no responde como antes. Las mujeres pasan por la menopausia, algunas de forma dramática. Los hombres creen que ya ³no dan la talla´. Surgen enfermedades de la vejez como artritis, diabetes, problemas cardíacos, problemas relacionados con el pecho y ovarios y cánceres de próstata. Empiezan los miedos a cuestiones que uno no había temido nunca, como por ejemplo a un proceso gripal o simplemente a caerse. 

iunto a las enfermedades, aparecen las preocupaciones relativas a la muerte. Los amigos mueren; los familiares también. La esposa muere. Es inevitable que también a uno le toque su turno. Al enfrentarnos a toda esta situación, parece que todos debemos sentirnos desesperanzados. 

Como respuesta a esta desesperanza, algunos mayores se empiezan a preocupar con el pasado. Después de todo, allí las cosas eran mejores. Algunos se preocupan por sus fallos; esas malas decisiones que se tomaron y se quejan de que no tienen ni el tiempo ni la energía para revertirlas (muy diferente a estadios anteriores). Vemos entonces que algunos ancianos se deprimen, se vuelven resentidos, paranoides, hipocondríacos o desarrollan patrones comportamentales de senilidad con o sin explicación biológica. 

La integridad yoica significa llegar a los términos de tu vida, y por tanto, llegar a los términos del final de tu vida. Si somos capaces de mirar atrás y aceptar el curso de los eventos pasados, las decisiones tomadas; tu vida tal y como la viviste, como necesariamente así, entonces no necesitarás temerle a la muerte. Aunque la mayoría de ustedes no se encuentran en este punto de la vida, quizás podríamos identificarnos un poco si empezamos a cuestionarnos nuestra vida hasta el momento. Todos hemos cometido errores, alguno de ellos bastante graves; si bien no seríamos lo que somos si no los hubiéramos cometidos. Si hemos sido muy afortunados, o si hemos jugado a la vida de forma segura y con pocos errores, nuestra vida no habría sido tan rica como lo es.  La tendencia mal adaptativa del estadio 8 es llamada presunción. Esto ocurre cuando la persona presume´ de una integridad yoica sin afrontar de hecho las dificultades de la senectud.

La tendencia maligna es la llamada desdén. Erikson la define como un desacato a la vida, tanto propia como la de los demás. La persona que afronta la muerte sin miedo tiene la virtud que Erikson llama sabiduría. Considera que este es un regalo para los hijos, dado que ³los niños sanos no temerán a la vida si sus mayores tienen la suficiente integridad para no temer a la muerte´. El autor sugiere que una persona debe sentirse verdaderamente agraciada de ser sabia, entendiendo lo de agraciada´ en su sentido más amplio: me he encontrado con personas muy poco agraciadas que me han enseñado grandes cosas, no por sus palabras sabias, sino por su simple y gentil acercamiento a la vida y a la muerte; por su ³generosidad de espíritu´. 

  Erik Erikson acerca de las edades del hombre que se despliegan siguiendo una secuencia determinada por el ³principio epigenetico (plantea que cada etapa del desarrollo humano se halla guiada por un ³orden natural interno ‘que actúa como una reprogramación biológica que interactúa con el medio tanto físico como ambiental, cada individuo tiene una biografía diferente).

Un segundo aporte de Erikson es su idea de la ³crisis vital normativa´, que se refiere a las tareas propias de cada etapa, cada crisis lleva a un desenlace exitoso, posibilitando nuevos desarrollos. Si en vez de ser exitosos resultan negativos, se producirán detenciones pudiendo generar enfermedades físicas o psicológicas.


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